Cansado de malgastar cuadernos en vano, surge este blog....empezó con pensamientos....aclaraciones y criticas a la vida.... Ahora es parte de mi vida, de lo que soy. Es un lugar para gritar y susurrar. Para soñar con otras realidades y comunicar cosas. Es un lugar tanto mio como de todo internet, son las memorias del lobo ingenuo después de todo.
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domingo, 19 de julio de 2015
Bien por mi ...
Tres palabras, nueve estúpidas letras que mataron no sólo una conversación -una que pudo llegar a ser un éxito rotundo, o al menos un dialogo entretenido ... uno de esos que ya no existen en un mundo de emojis y charlas sin sentido sobre temas superficiales- No, ese "bien por ti" se llevó consigo parte de mi alma ya destrozada desde tiempo atrás.
No, no soy un sensible ... ni tampoco importa quien las dijo o por qué... me refiero a que no me afectaron por que me las dijera un chico lindo, o porque no supiera como responder, me afectaron en lo más profundo porque reconocí en ellas las mil y un conversaciones que asesine yo mismo tiempo atrás.
Karma? claro que no, el equilibrio universal no devuelve banalidades como esas, pero sí me obligó a reflexionar: ¿cuántas veces no fui yo el desalmado? ... ese papel me queda tan bien que ya instintivamente me describo como tal, aún cuando todo, el que me conozca sepa que no lo soy. ¿cuántas mini-ilusiones no destruí yo con esas o con otras palabras? ... Yo diría que no muchas porque no soy de los que ilusionan a los chicos... pero pudieron ser algunas.
Sin importar lo que piense o reflexione.... Bien por mi... no?
Quiero decir, es un lindo deseo, o al menos un hermoso recordatorio de autosuficiencia. Todo está bien, o parece estarlo ...
Sí... Bien por mi!!!
Es la única respuesta posible a esas palabras, sin importar porque fueran pronunciadas (o leídas, recordando la época de emojis y conversaciones de horas enteras que no existirían si no fueran por medio de un celular) es el único escape al frío que deja ese final.
Tal vez si era importante quien las dijo, y porque lo hizo ... quizá pensar en eso fuese más productivo que pensar en mi o en las palabras... Tal vez no importa nada en realidad, nuevos días llegarán y nuevas posibilidades de destruir conversaciones.
Bien por tí pendejo! Esto se acabó.
domingo, 24 de mayo de 2015
24 V 2015
viernes, 1 de mayo de 2015
Error fatal en notas del cuaderno XD
Claudia con sus rizos oscuros alborotados por la ventisca miraba desafiante al pobre y atolondrado humano que había pensado en conquistarla con un piropo rebuscado y una mirada insinuante.
Como si Claudita fuera una mujer cualquiera, mejor aún (antes de que ella me golpee a mi) como si alguna mujer cayera ante tan humillante "intento de seducción" ... Pero lo importante en esta historia ni siquiera es lo que le dijo, o la forma en que el viento jugaba con el vestido rojo que la atrevida muchacha usaba con descaro en noches como esa, cuando la luna y ella se disputaban la atención de los soñadores.
Lo que es realmente importante es lo que pasaba por la mente de aquella doncella indómita, esa llama visible en sus ojos ámbar escondía en realidad una picada en su corazón ... o su estómago, donde fuera que se alojara tal molestia no la dejaba concentrarse en sus acciones, admirar el paisaje nocturno o simplemente evitar que el odio que sentía hacia el genero masculino se desbordara justo en ese momento.
Sí, era odio lo que sentía, porque sólo cuando has amado tan intensamente como para morir por ello es que entiendes lo que significa el odio en esa misma proporción, a fin de cuentas ambas son caras de una misma moneda llamada vida. Sus altos tacones resonaron al cruzar la avenida a paso apresurado (pero sin perder la clase por supuesto) buscando un taxi que la alejara de aquella zona concurrida y le permitiera llegar a casa a pelear con la luna, la almohada o su sombra.
El trayecto no tuvo importancia o perturbación alguna, el taxista parecía ser un hombre inteligente (¡un milagro!) y entendió tan pronto la vio subirse al auto que no necesitaba conversación, y que mientras más rápido se deshiciera de ese demonio más tranquilo estaría su corazón. Al llegar a su apartamento en el tercer piso de una torre como cualquier otra en el centro de su ciudad natal, Claudia se quita su majestuoso atuendo tras encender la calefacción y se sirve vino; día largo, decepciones amorosas y humillación nocturna no ayudan a que su vida sea fácil; pero una copa de vino y un poco de Hemingway le sacan una tímida sonrisa bastante rápido.
Así es como un día debe acabar: a solas en la intimidad de su paraíso de libros y vinos, sin nadie que le moleste. Así es como pasa sus días una doncella salvaje mientras poco a poco pega los trozos de su roto corazón. Al carajo el amor, sea ciego o no... al carajo la vida si te hace alejarte de la felicidad sin sentido...
Sketches facebookeros
-¿En serio ves la necesidad de hablar?
Porque si es así no hay amor del cual hablar, si no lo entendéis ... sólo olvídalo, ¿querías poesía?...
Te regalo un lírico adiós que al final de cuentas es lo que nos merecemos..."
Tan esquivo y lastimero como siempre.
Tan soñado e ilusorio, tan fastidioso y cansino.
Amor efímero y bello.
Sonrisa esquiva y lastimera..."
Embríagate con mi locura y sonríe un poco conmigo, es todo lo que yo te pido"
miércoles, 4 de febrero de 2015
Inevitable? ....
Es bastante curioso como lo inevitable actúa en el mundo, como cambia las cosas que creías mas seguras e incluso deja señales que vistas en retrospectiva parecen tan obvias que terminas atormentándote por no entenderlas a tiempo. Es admirable además como nuestra voluntad se esfuerza en interpretar las cosas dependiendo de nuestros sentimientos más profundos.
Es por esto que aún cuando Arthur, de camino a su cita, perdió el autobus por segundos no creyó que el universo le avisara lo que vendría ... en su mente un pequeño retraso no significaba nada; de hecho le permitió unos momentos de inactividad que dedicó a re pensar su plan de la tarde.
Una vez en movimiento (en un nuevo autobús en donde consiguió sentarse) un par de individuos arremetieron contra los pasajeros armados con quejas a la providencia y stickers con caritas felices. Como si un dibujo (que sin preguntar siquiera fue pegado en su camisa a cuadros) fuera a protegerlo de aquellas calamidades vociferadas buscando una moneda, o en el mejor de los casos - cuando tocaran una fibra sensible en algún iluso pasajero- un billete que aseguraría un viaje menos; un trabajo cumplido.
Una sonrisa tímida que decía "no, no pienso buscar siquiera una moneda" y listo, Arthur obtiene un trayecto calmado donde ve el cielo, estudia las nubes, toma una pequeña siesta y llega al punto de encuentro con tiempo de sobra para sentarse frente a la iglesia y esperar.
Esperar nunca fue un problema para Arthur, podría decirse que fue entrenado para ello: Viviendo en una familia de impuntuales aprendió que una espera de 20 minutos es llevadera con un libro, que la agitada vida de ciudad puede ralentizarse con buena música y que el trabajo de observador detallado en una plaza pública genera más sonrisas que ceños fruncidos. Como siempre que tenía que esperar se quitó su reloj de pulsera y conectó sus audífonos al celular dispuesto a ponerle banda sonora a la espera.
Finalmente cuando la voz de su cantante favorita es interrumpida por la melodía estridente de una llamada entrante un rayo de esperanza cruza por su mente y la luz de sus ojos se aviva mientras verifica en el identificador que es la llamada que espera.
Mientras contesta mecánicamente y piensa que probablemente esta sea la típica llamada donde se indica un atasco, o un accidente y se promete llegar ASP "tan pronto como sea posible", la típica llamada que indica el punto medio en la espera...
... Sí, el problema está en la probabilidad y en como el pensamiento a veces nos engaña ...
La llamada no resultó ser tan común, era de esas que las mentes positivas nunca se esperan, una posibilidad que no estaba contemplada (un gran descuido para un estadístico como Arthur). La cita no iba a darse ese día, probablemente ni siquiera ese mes.
Su relación había sido bastante firme como para que algo así pasara, pero sin embargo la realidad se abalanzaba sobre el pobre joven generando un vacío incomodo en su estomago.
Arthur no es de los que lloran -al menos no en público- la canción (que se reanudó tan pronto colgó la llamada sin despedirse) ni siquiera ha terminado cuando los zapatos informales que creyó le gustarían a su cita están derrapando en los charcos, mientras un joven con el corazón roto busca huir de aquel lugar que lo acogió en esos largos minutos de espera.
El viaje de regreso lo realiza en modo automático, esta vez no hay detalles que observar ni paisajes que disfrutar, una nube de tormenta nubla su mirada mientras las lagrimas contenidas se congelan en su interior.
En el momento menos pensado su reflejo en la ventana le hace percatarse en un feo y amarillo punto sobre su corazón: no, no se trata de una metáfora sobre su ruptura, un sticker que sonríe le recuerda que vale la pena intentarlo, que las cosas no están tan mal.
...sí, puede que esté solo algún tiempo, pero nada ni nadie le quitará su sonrisa.
Es gracioso como era inevitable que ese día le rompiesen el corazón: estaba escrito ... pero es más interesante ver como lo inevitable se puede complementar con un pensamiento diferente.
No hay dos situaciones iguales en esta realidad ... porque los pensamientos y personalidades de los humanos permiten que los estímulos a los que son sometidos les hagan reaccionar de manera diferente.
Definitivamente este mundo está lleno de misterios, pero no hay uno más grande que el ser humano.
sábado, 31 de enero de 2015
Desatino real.
-¡ ¿Enamorado? ¿Después de horas pensando no tienes una mejor respuesta?!
¡Claro que estaba molesto!, como única regla de comportamiento nunca había comentado mis problemas personales con mis consejeros; sin importar si eran más sabios, viejos, y sabelotodos. Arreglar los problemas de un reino era algo que podía delegarse en alguien más, a fin de cuentas eran problemas de los demás, pero cuando se trataba de mi prefería errar continuamente a pedir ayuda.
No creo que se trate de un tonto capricho, es cuestión de responsabilidad, de auto-respeto ... de tranquilidad; pero sin importar el porqué de mi privacidad emocional todo cambió con una guerra tan innecesaria y molesta como imprevista. Tras años de una paz consolidada por mi padre en el siglo pasado un pequeño feudo se alzaba en contra de los preceptos de la ley sagrada. Los dioses de mis antepasados se enfurecían con todo el reino por dejar que tal motín afectara su tranquilidad ancestral y la vida calmada del palacio se convirtió rápidamente en un vórtice de conflictos por resolver que se llevó mis mejores años y gran parte de mi séquito además.
La insurrección se había desencadenado en el corazón mismo de mi imperio por un charlatán que consideraba mis medidas extremas y anticuadas, ¡como si yo no hubiese pensado eso mismo cuando recién acepté la corona imperial!; pero con todas las tradiciones que tenemos encima no hay un margen de libertad real para mis decisiones. Por esto tomé esta guerra como algo personal, quería acabar con esa voz en mi imperio que tanto se parecía a las voces en mi cabeza que pedían un cambio radical.
En el proceso de negociaciones no permití ni un solo asistente a la audiencia que tal molestia pidió ante su soberano, y que acertada decisión tomé, pues casi pierdo totalmente mi dignidad cuando se presento ante mi un rubio campesino con un traje indecoroso y lleno de sangre, que sin embargo aparecía en mi mente como la encarnación de alguna deidad bélica antigua. No estaba seguro si debía burlarme, sentirme humillado o venerar al apuesto hombre semidesnudo que entraba al salón de audiencias a través de la columnata.
Un simple plebeyo, no parecía letrado ni conocedor de ningún arte, y sin embargo algo en su esencia, en su manera de caminar o mirar con desenfado y arrogancia le daba una autoridad suprema contra la que mi corona sin pulir y mis modales perfectos no podían competir. Tras un breve saludo le ofrecí un asiento cerca al trono que rehusó con indecencia; el molesto rebelde quería poner las reglas del encuentro en mi propio palacio.
No pasó mucho tiempo antes de que la discusión llegara a un punto muerto, sin importar cuantas veces le explicara las tradiciones y su importancia sus ojos azules no dejaban de acusarme mientras con su vulgar latín un discurso sobre la indecisión carcomía mis pensamientos. No eran solo sus ideas las que me desestabilizaban de tal modo, todo él parecía haber sido creado para destruirme; finalmente tras una hora de tensión y argumentos mi cerebro no pudo más y lo detuve con la mayor delicadeza posible invitándolo a recorrer los jardines mientras pensábamos en calma sobre lo discutido.
No fue la mejor idea del mundo, eso quedó claro cuando mi mente no podía dejar de observarlo maravillándose por cada pequeño detalle de las fuentes, estatuas y columnatas. El menor destello le llamaba la atención y mi azorado ser solo podía seguirlo y perderse en sus suaves movimientos; habría dado mi reino si tan solo pudiese observarlo por toda la eternidad en ese juego misterioso de asombro y curiosidad. Habría dado mi vida por volver a ser como él, por una oportunidad para reinventarme y lograr olvidar el odio que debía sentir por tal criatura.
Un poco antes del ocaso mis sirvientes se acercaron anunciando la cena y propuse a mi inusual invitado refrescarnos antes de bajar de disfrutar de los manjares que había solicitado a Jhon horas antes. Aprovechando el desconcierto del rebelde al encontrar la fuente dorada, Jhon se acercó con delicadeza y me preguntó por mi comportamiento tan fuera del protocolo y le revelé todas mis dudas, todas esas inseguridades que hacían que mi plan tan perfectamente pensado se torciera con tanta facilidad.
Ahora tras un relajante baño no se le ocurre otra cosa que compararme con una doncella enclaustrada y sugerir que estoy enamorado del estupido insurgente que en el ala opuesta del palacio debe estar despreciando las finas ropas que dejaron sobre la cama. No lo amo, solo desearía estar en su lugar, no imagino mi vida junto a la suya, me muero por poder vivir su libertad y por rebelarme contra todo.
Sí, su cuerpo atlético y sanguinario encajan en mis ideales estéticos y estoy seguro que debe tener un grupo numeroso de señoritas detrás de él. Pero cuando se sienta frente a mi en la mesa principal no hay espacio para la lujuria en mi mente, la envidia nubla mi sentir y la único que deseo es que desaparezca y deje de importunar mi existencia. Que maravillosa experiencia la de comer con tu enemigo, esta guerra sin sentido tiene que acabar, pero no seré yo el que se doblegue.
Jhon se encargará de que llegue seguro a su campamento, por supuesto, pero una semana después será el verdugo del insurrecto; la guerra acabará conmigo como el vencedor y en mi triunfo impulsaré algunas reformas en honor al vencido y su salvaje mentalidad. No habrá lugar en la historia para su nombre (que no quiso revelarme) pero jamás se alejará de mis pensamientos.
Tal vez estuviera enamorado de su esencia, y es esa misma la que vivirá conmigo por siempre, tal vez me equivoque y haya perdido la oportunidad más grande de mi vida. Pero eso no es un problema mi reino me reclama y no existe entidad sobre este mundo que pueda alejarme de mi trono.